
Si hemos asistido al cine este principio de año recordaremos perfectamente el nuevo comercial de CANACINE con unas niñas adolescentes diciendo a coro: “tienes un papá pirata”.
Este comercial, parte de la Campaña Di No a la Piratería me resulta de pensamiento incongruente. Especialmente por la relación directa en la proporción del amor del padre y el tipo de películas que compra. El argumento principal es que un padre no ama a sus hij@s lo suficiente si les compra películas de 2 x 15 pesos. Me cuestiona el pensar que un padre verdaderamente amoroso le sea quitado todo el crédito de su esfuerzo como ser humano por comprar una película pirata. Posiblemente no gane el suficiente dinero para darse el lujo de comprar películas de más de $200 pesos. El amor y la piratería no están en el mismo nivel de análisis ni se relacionan directamente.
También me pregunto, poniendo el escenario de jóvenes mexicanos que desean conocer la cultura y estar al pendiente de los avances globales en cualquier canal cultural. A éstos jóvenes les puede ser casi imposible comprar una película de cine de arte (importada) que ronda los $400.
Entonces….no hay que comprar piratería y quedarnos en la ignorancia? Hay muchos productos culturales que sólo llegan a México a nivel del negocio informal. Es cuestión de justicia. Por qué nosotros mexicanos no podemos tener acceso a materiales altamente costosos que nutrirían nuestro espíritu e intelecto? Sólo si somos capaces de comprarlos en tiendas establecidas merecemos cultivarnos? Me timbra en lo oídos la palabra control social.
No estoy diciendo que apoye la piratería, sé que causa estragos económicos en nuestro terrible y americano capitalismo, sin embargo, sería bueno escuchar más propuestas para las personas que aceptan no comprar piratería y desean seguir en el barco del conocimiento del nuevo siglo. No control ni argumentos afectivos que no convencen a nadie. Sí OPORTUNIDADES para eliminar la piratería.
También es por amor a la patria y amor a la familia no quedarse atrás...
La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.